Pintura y dibujo · Iniciación · 1 hora y media ·

Acuarela: tres ejercicios para soltar la mano antes de pintar

Aguadas, húmedo sobre húmedo y una carta de mezclas: tres ejercicios sencillos para entender cómo se comportan el agua y el pigmento antes de intentar tu primer cuadro.

Hoja de papel de acuarela fijada con cinta sobre una tabla, con aguadas degradadas en azul y una cuadrícula de mezclas de color, junto a pinceles y una caja de pastillas

La acuarela tiene fama de difícil porque no se controla del todo: el agua manda. La buena noticia es que esa falta de control se aprende a leer, y se aprende jugando, no copiando un cuadro. Estos tres ejercicios son los que hacemos en la primera sesión del taller. No producen nada enmarcable y esa es justo la idea: quitarte el miedo al papel blanco y enseñarte cómo se comportan el agua y el pigmento.

Reserva una hora y media sin prisas. Cada ejercicio ocupa media hoja A4 y necesita secarse antes de pasar al siguiente.

Materiales

  • Una caja de acuarelas en pastillas de 24 colores. Con 12 bastaría, pero 24 te ahorra mezclas al principio.
  • Pinceles sintéticos: uno redondo del número 8, uno del 4 y uno plano de 2 cm. El set de 10 los incluye y algunos más.
  • Bloc de papel de acuarela de 300 g, tamaño A4. El gramaje importa: por debajo de 250 g el papel se ondula y el agua forma charcos.
  • Dos vasos de agua: uno para limpiar y otro para mojar limpio.
  • Cinta washi o de carrocero para fijar el papel a una tabla, papel de cocina y un lápiz.

Fija la hoja por los cuatro lados con la cinta. Además de mantenerla plana, deja un margen blanco que hace que cualquier prueba parezca terminada.

Ejercicio 1: la aguada plana y la degradada

Traza con lápiz dos rectángulos de unos 8 x 6 cm. Elige un solo color y prepara una mezcla generosa en la tapa de la caja: mucha agua y pigmento hasta lograr un tono medio.

Para la aguada plana, carga el pincel plano y pinta el primer rectángulo con pasadas horizontales que se solapen un poco, sin volver atrás. Recarga cuando el pincel se quede seco, siempre con la misma mezcla. El objetivo es un color uniforme, sin marcas.

Para la degradada, empieza igual, pero en cada pasada añade un poco de agua limpia al pincel en lugar de pigmento. El color se va aclarando hasta desaparecer. Si aparecen líneas, es que la pasada anterior ya estaba seca: trabaja más rápido o con más agua.

Ejercicio 2: húmedo sobre húmedo

Moja medio folio con agua limpia usando el pincel plano, hasta que brille pero sin charcos. Con el pincel redondo del 8 cargado de color, toca la superficie en varios puntos y observa cómo el pigmento se expande solo. Añade un segundo color cerca del primero y deja que se encuentren.

Aquí aprendes lo más importante de la acuarela: cuanto más agua hay en el papel, más se mueve el color. Cuando el brillo desaparece y el papel queda mate pero frío, el pigmento ya se expande menos y puedes controlar formas. Espera a que seque del todo antes de tocarlo; si intervienes a medias saldrán las temidas coliflores.

Ejercicio 3: una carta de colores

Dibuja una cuadrícula de 5 x 5 cuadrados de 2 cm. Escribe en la primera fila y la primera columna cinco colores de tu caja: por ejemplo amarillo, rojo, azul ultramar, verde y siena tostada. En cada cruce pinta la mezcla de ambos, mitad y mitad.

Terminarás con 25 tonos, algunos sorprendentes, y descubrirás que el rojo con el verde da un gris cálido precioso y que el ultramar con siena es el marrón de las sombras. Guarda esta hoja: es la herramienta más útil que tendrás durante meses.

Fallos normales que no son fallos

  • El color queda mucho más claro al secar. Siempre pasa: la acuarela pierde entre un 20 y un 30 por ciento de intensidad. Carga más pigmento del que crees.
  • Aparecen bordes duros donde no querías. Se producen al pintar sobre una zona ya seca; humedece el borde con un pincel limpio y escurrido.
  • El papel se ondula. Cinta por los cuatro lados y papel de 300 g, no hay más secreto.
  • Los colores se ensucian. Cambia el agua de limpieza a menudo y no mezcles más de tres pigmentos.

Después de los ejercicios

Repite estos tres ejercicios un par de veces por semana durante un mes y verás cómo la mano se suelta sin que te des cuenta. Luego pasa a manchas sencillas: una hoja, un limón, una nube. Si quieres que revisemos tus pruebas o dudas con qué colores completar la caja, tráelas a la tienda; nos gusta mucho ver el proceso. También puedes apuntarte al taller de acuarela de iniciación que damos en Valencia los sábados por la mañana.

¿Te has atascado en algún paso? Escríbenos con una foto y te decimos qué ajustar. Y si prefieres hacerlo acompañado, mira los talleres.

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